Lucha
por nuestros derechos
Luciano Enrique Romero Molina nació en Urumita – La
Guajira el 21 de diciembre de 1959 fue trabajador de Cicolac – Nestlé,
dirigente sindical de SINTRAINAL, secretario de Derechos Humanos de la CUT
(Central Unitaria de Trabajadores) y defensor de derechos humanos del Comité de
Solidaridad con los Presos Políticos.
Luciano fue despedido de Nestlé el 22 de octubre del
2002 después de 20 años de trabajo allí debido a un paro que fue declarado
ilegal por el ministerio de protección social luego de su despido Luciano
empezó una demanda laboral contra Nestlé para que se le devolvieran su puesto,
por esto y por su gran participación defendiendo los Derechos Humanos, Romero
tuvo que salir del país para proteger su vida ya que recibía constantes
amenazas de muerte.
Fue trasladado a Gijón a finales del año 2004 junto
con otros exiliados, allí siempre que tenían la oportunidad alzaban la voz fuera
en entrevistas, charlas o actos calle en contra de la arremetida del gobierno
de Álvaro Uribe contra el sindicalismo y los opositores. Aun en España los
exiliados sufrían persecuciones ilegales por parte del DAS quienes estaban al
tanto de todas las actividades que realizaban los exiliados.
Romero vivió allí hasta abril del 2005 cuando volvió a
Colombia para ultimar unos detalles preparatorios de una presentación que
tendría en Suiza el 29 de octubre para juzgar a Nestlé por los abusos cometidos
en Colombia contra los trabajadores y la población en asocio con las AUC, al
volver a Colombia continuo con su trabajo como defensor de los Derechos Humanos
y para subsistir en las noches manejaba taxi, el 10 de septiembre de 2005 fue
abordado y trasladado por paramilitares del grupo armado ilegal autodenominado
“Frente Mártires del Valle de Upar” del Bloque Norte de las AUC quienes lo
esposaron y amordazaron poco antes de ser asesinado por 40 puñaladas, su cuerpo
apareció el 11 de septiembre atado de manos, con signos de tortura y boca abajo
a dos cuadras del batallón militar La Popa de Valledupar, los paramilitares
luego del asesinato hurtaron el taxi y lo vendieron por partes por esto la
fiscalía investigo en principio su muerte como un atraco por delincuentes
comunes que pretendían hurtar su taxi.
Lo más significativo de este caso fue la demostración
como cómplice del DAS con los paramilitares del frente Mártires del Cesar, en
el 2014 este homicidio fue declarado crimen de lesa humanidad al demostrarse
que la razón del asesinato fue su lucha por defender los derechos humanos.
Ante esto en 2014 Nestlé habló y aseguro que condenan
todo tipo de violencia, así como rechazó las acusaciones hechas por los
demandantes que según ellos son contrarias a los hechos “no tenemos ninguna
responsabilidad alguna, directa o indirectamente, ni por acción ni omisión por
el asesinato de Luciano Romero”.
A día de hoy han sido condenados Hever Neira, Jorge
Turizo, José Ustariz, Jhonathan Contreras, Jair Plata, Adolfo Guevara y
Giovanny Andrade todos estos a más de 20 años privados de la libertad.
Queriendo esclarecer un poco el sentimiento de los
sindicalistas y sus pensamientos respecto a las opresiones del DAS
entrevistamos a Luis Alberto Vanegas miembro de la CUT (Central Unitaria de
Trabajadores)
¿Qué
tanto miedo infundía en los sindicalistas las persecuciones del DAS?
Las doctrinas en las que han formado a las fuerzas
militares y a instituciones como el DAS del enemigo interno de conflicto de
baja intensidad convirtieron a los líderes sociales en actores que perseguía el
estado y esa doctrina de que cualquiera que proteste contra el estado debe ser
perseguido por una policía política, esa concepción de convertir al pueblo
colombiano casi que en un enemigo estimulo una situación de crisis humanitaria
y de guerra civil donde el estado en vez de garantizar los derechos
constitucionales a la vida de todos los colombianos se convirtió en una policía
política, en un estado represor y por eso los sindicalistas protestamos contra
las medidas del gobierno nacional, el gobierno fue estableciendo mecanismos de
persecución y por eso tenemos un drama humanitario que en Colombia desde 1986
hasta el presente tenemos más de 13500 violaciones a los derechos humanos de
los sindicalistas y por eso consideramos que hemos sido parte de las víctimas
del conflicto armado que se ha dado en Colombia y esto ha hecho que el
movimiento sindical tenga un fuerte retroceso por la persecución.
Respecto
a esta cantidad de asesinados que usted me dice ¿Qué métodos usan los líderes
de los sindicatos para que los sindicalistas siguieran ejerciendo sin el temor
de llegar a ser uno más en esa gran cifra?
Nuestra herramienta es la movilización, el hecho de
que tenemos una constitución legal, tenemos nuestra personería jurídica, hemos
logrado sobrevivir a toda esta ofensiva de arrasamiento, todo el mundo se ha
solidarizado porque es heroico luchar por los derechos humanos en un país que
siempre ha sido denunciado por ser uno de los países más violadores de estos
derechos.
¿El
estado colombiano si les presta una ayuda a los sindicatos?
el estado tiene la obligación de repararnos el daño de
todas esas miles de víctimas, nosotros teníamos más del 17% de afiliación
sindical, hoy solamente somos el 3.9, nosotros aspiramos a que el estado nos
restablezca nuestros derechos y que el movimiento sindical vuelva a
fortalecerse y sea un actor de la democracia.
¿Qué
cree usted que podría hacer el ciudadano común o que podríamos hacer como
nación para que toda esta corrupción e impunidad acabe?
Bueno nosotros consideramos que el primer elemento que
tenemos que tener los colombianos es una conciencia de que hay que
organizarnos, de que debemos elevar el nivel de participación, no puede ser que
un país de 48 millones de habitantes lo dirijan un grupo reducido de sectores
poderosos sino que debemos ser todos los colombianos los que definamos el
destino de nuestro país y por eso nosotros siempre hemos considerado que el
movimiento sindical va a ser un sector importante para ese proceso de lograr
democracia.
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