martes, 16 de mayo de 2017

Luciano Enrique Romero Molina

Lucha por nuestros derechos


Luciano Enrique Romero Molina nació en Urumita – La Guajira el 21 de diciembre de 1959 fue trabajador de Cicolac – Nestlé, dirigente sindical de SINTRAINAL, secretario de Derechos Humanos de la CUT (Central Unitaria de Trabajadores) y defensor de derechos humanos del Comité de Solidaridad con los Presos Políticos.

Luciano fue despedido de Nestlé el 22 de octubre del 2002 después de 20 años de trabajo allí debido a un paro que fue declarado ilegal por el ministerio de protección social luego de su despido Luciano empezó una demanda laboral contra Nestlé para que se le devolvieran su puesto, por esto y por su gran participación defendiendo los Derechos Humanos, Romero tuvo que salir del país para proteger su vida ya que recibía constantes amenazas de muerte.
Fue trasladado a Gijón a finales del año 2004 junto con otros exiliados, allí siempre que tenían la oportunidad alzaban la voz fuera en entrevistas, charlas o actos calle en contra de la arremetida del gobierno de Álvaro Uribe contra el sindicalismo y los opositores. Aun en España los exiliados sufrían persecuciones ilegales por parte del DAS quienes estaban al tanto de todas las actividades que realizaban los exiliados.

Romero vivió allí hasta abril del 2005 cuando volvió a Colombia para ultimar unos detalles preparatorios de una presentación que tendría en Suiza el 29 de octubre para juzgar a Nestlé por los abusos cometidos en Colombia contra los trabajadores y la población en asocio con las AUC, al volver a Colombia continuo con su trabajo como defensor de los Derechos Humanos y para subsistir en las noches manejaba taxi, el 10 de septiembre de 2005 fue abordado y trasladado por paramilitares del grupo armado ilegal autodenominado “Frente Mártires del Valle de Upar” del Bloque Norte de las AUC quienes lo esposaron y amordazaron poco antes de ser asesinado por 40 puñaladas, su cuerpo apareció el 11 de septiembre atado de manos, con signos de tortura y boca abajo a dos cuadras del batallón militar La Popa de Valledupar, los paramilitares luego del asesinato hurtaron el taxi y lo vendieron por partes por esto la fiscalía investigo en principio su muerte como un atraco por delincuentes comunes que pretendían hurtar su taxi.

Lo más significativo de este caso fue la demostración como cómplice del DAS con los paramilitares del frente Mártires del Cesar, en el 2014 este homicidio fue declarado crimen de lesa humanidad al demostrarse que la razón del asesinato fue su lucha por defender los derechos humanos.
Ante esto en 2014 Nestlé habló y aseguro que condenan todo tipo de violencia, así como rechazó las acusaciones hechas por los demandantes que según ellos son contrarias a los hechos “no tenemos ninguna responsabilidad alguna, directa o indirectamente, ni por acción ni omisión por el asesinato de Luciano Romero”.

A día de hoy han sido condenados Hever Neira, Jorge Turizo, José Ustariz, Jhonathan Contreras, Jair Plata, Adolfo Guevara y Giovanny Andrade todos estos a más de 20 años privados de la libertad.
Queriendo esclarecer un poco el sentimiento de los sindicalistas y sus pensamientos respecto a las opresiones del DAS entrevistamos a Luis Alberto Vanegas miembro de la CUT (Central Unitaria de Trabajadores)

¿Qué tanto miedo infundía en los sindicalistas las persecuciones del DAS?

Las doctrinas en las que han formado a las fuerzas militares y a instituciones como el DAS del enemigo interno de conflicto de baja intensidad convirtieron a los líderes sociales en actores que perseguía el estado y esa doctrina de que cualquiera que proteste contra el estado debe ser perseguido por una policía política, esa concepción de convertir al pueblo colombiano casi que en un enemigo estimulo una situación de crisis humanitaria y de guerra civil donde el estado en vez de garantizar los derechos constitucionales a la vida de todos los colombianos se convirtió en una policía política, en un estado represor y por eso los sindicalistas protestamos contra las medidas del gobierno nacional, el gobierno fue estableciendo mecanismos de persecución y por eso tenemos un drama humanitario que en Colombia desde 1986 hasta el presente tenemos más de 13500 violaciones a los derechos humanos de los sindicalistas y por eso consideramos que hemos sido parte de las víctimas del conflicto armado que se ha dado en Colombia y esto ha hecho que el movimiento sindical tenga un fuerte retroceso por la persecución.

Respecto a esta cantidad de asesinados que usted me dice ¿Qué métodos usan los líderes de los sindicatos para que los sindicalistas siguieran ejerciendo sin el temor de llegar a ser uno más en esa gran cifra?

Nuestra herramienta es la movilización, el hecho de que tenemos una constitución legal, tenemos nuestra personería jurídica, hemos logrado sobrevivir a toda esta ofensiva de arrasamiento, todo el mundo se ha solidarizado porque es heroico luchar por los derechos humanos en un país que siempre ha sido denunciado por ser uno de los países más violadores de estos derechos.

¿El estado colombiano si les presta una ayuda a los sindicatos?

el estado tiene la obligación de repararnos el daño de todas esas miles de víctimas, nosotros teníamos más del 17% de afiliación sindical, hoy solamente somos el 3.9, nosotros aspiramos a que el estado nos restablezca nuestros derechos y que el movimiento sindical vuelva a fortalecerse y sea un actor de la democracia.

¿Qué cree usted que podría hacer el ciudadano común o que podríamos hacer como nación para que toda esta corrupción e impunidad acabe?


Bueno nosotros consideramos que el primer elemento que tenemos que tener los colombianos es una conciencia de que hay que organizarnos, de que debemos elevar el nivel de participación, no puede ser que un país de 48 millones de habitantes lo dirijan un grupo reducido de sectores poderosos sino que debemos ser todos los colombianos los que definamos el destino de nuestro país y por eso nosotros siempre hemos considerado que el movimiento sindical va a ser un sector importante para ese proceso de lograr democracia.

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